Cuestionan los especialistas los shows con orcas
Cuestionan los especialistas los shows con orcasLas autoridades del SeaWorld anunciaron la suspensión de los shows hasta nuevo aviso
Los espectáculos con orcas quedaron en el centro de la polémica tras la muerte de Dawn Brancheur, una entrenadora de 40 años víctima de estas “ballenas asesinas”, en el famoso centro marino SeaWorld, en la ciudad norteamericana de Orlando.
Anteayer, en plena función, frente a decenas de espectadores, Tilikum, una orca de cinco toneladas, atrapó del pelo a su entrenadora, la sacudió y la hundió hasta causarle la muerte. La noticia recorrió el mundo y su impacto llegó a la Argentina, uno de los hábitats naturales de estos animales.
onsultados por La Nacion, biólogos y especialistas argentinos no responsabilizaron a la orca de la tragedia, sino a las condiciones en que estas moles hacen sus acrobacias. Señalaron que la reacción de la orca pudo haber sido “consecuencia del estrés” por vivir en cautiverio, en estanques pequeños que no son naturales para su especie.
“Nosotros consideramos que tienen un grado de estrés. El animal está en cautiverio, se alimenta de lo mismo siempre, los shows son reiterativos. La pileta es grande para nosotros, pero no para una orca. La orca tiene su mal día y responde como puede”, dijo Juan Carlos López, pionero en investigaciones sobre orcas en la Argentina, desde 1975, y autor del libro Orcas, entre el mito y la realidad.
Hasta el año 2000, López tenía registrados al menos 12 casos de entrenadores atacados por orcas, sin contar accidentes que pudieron haber ocurrido durante los adiestramientos. Sólo una vez una orca atacó en estado salvaje a una persona; fue en California, en la década de 1970, a un surfista de 18 años al que pudo haber confundido con un lobo marino. “Vista de abajo, la tabla es corta, con la persona apoyada tiene la forma de una foca; entonces la orca confunde, lo toma, se da cuenta de que no es, suelta y se aleja del lugar”, dijo López. Al joven le dieron 100 puntos de sutura.
Mariano Sironi, doctor en biología y director científico del Instituto de Conservación de Ballenas, coincidió con López: dijo que las orcas “no matan por matar” y que lo que sucedió pudo haber sido consecuencia de una sumatoria de factores que diferencian su vida en cautiverio de su vida salvaje.
Explicó que las orcas son extremadamente sociables, viven en familias que se mantienen unidas durante toda la vida y forman lazos muy fuertes. “Eso en cautiverio no existe. La mayoría están solas o con algún otro individuo y no tienen el desarrollo social normal”, dijo.
Consideró que en los acuarios las orcas están sometidas a comportamientos antinaturales, como brindar espectáculos acrobáticos a cambio de peces, y que las condiciones de vida son completamente diferentes.
Julio Loureiro, veterinario especialista en mamíferos marinos y director de la Fundación Mundo Marino, dijo a La Nacion que las orcas son “buenas y tranquilas” y que el error de la entrenadora pudo haber sido interactuar con un macho, maduro, como Tilikum.
“Los machos tienen una estrategia reproductiva, ciertos comportamientos para atraer y copular a las hembras. Entonces, los machos son más corpulentos y hacen movimientos más bruscos, por eso no se debe interactuar dentro del agua”, dijo.
Capturas y espectáculos
Las orcas pertenecen al grupo de los cetáceos dentados, como el cachalote (la ballena de la novela Moby Dick) y los delfines (como Flipper, el más famoso de la historia). Son animales muy inteligentes; los machos miden hasta 9 metros, las hembras hasta 6, y pueden pesar hasta 9 toneladas.
Se alimentan con más de 80 especies marinas, desde peces, pasando por pingüinos, hasta lobos marinos y elefantes marinos.
Habitan todos los mares del mundo, sean de agua cálida o fría. En la Argentina, entre los meses de diciembre y abril hay avistamientos en la península Valdez: se acercan a la costa para la caza de lobos marinos en épocas de reproducción, mientras que en los meses de septiembre, octubre y noviembre hacen lo mismo, pero con elefantes marinos.
Por día recorren de 100 a 200 km, y se mueven en un área de 400.000 km2. “Es más o menos 2000 veces más que la ciudad de Buenos Aires, nada que ver con un acuario”, graficó López.
Miguel Iñíguez, de la Fundación Cetus, de la Argentina, dijo que los espectáculos con orcas en acuarios existen desde fines de la década de 1960 y que de entonces a la fecha fueron capturadas unas 150 ballenas con esa finalidad. “Estudios demostraron que en cautiverio la expectativa de vida de las ballenas no supera los 5 años, cuando los machos viven unos 35 años y las hembras, unos 50 años”, indicó.
La Nación

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