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Del Potro no tiene freno y es finalista

Juan Martín  Del PotroEn un partido muy cerrado, le ganó al sueco Soderling por 6-7, 6-3 y 7-6 y mañana, a las 11.30, enfrentará al ruso Davydenko. Si gana el torneo, llegará por primera vez en su carrera al número 4 del ranking.

Del Potro va camino a lograr que se acaben los elogios para describir sus proezas. Ya no sólo se debe destacar su saque (por momentos, demoledor), su revés y su drive. Tampoco se podría decir que su personalidad es la clave. Es que todos éstos (y muchos más) atributos hacen del tandilense lo que es: un gran tenista que hace culto de los triunfos y que parece tener esa cualidad que diferencia a los grandes de los número 1: el hambre de gloria. Hoy, ante el sueco Soderling dio otra muestra de que en el O2 de este Masters de Londres se siente tan bien como en el Arthur Ashe del Abierto de los Estados Unidos y se llevó el boleto a la final tras vencer por un ajustado 6-7 (1), 6-3 y 7-6 (3).

El primer set justificó toda la expectativa que se vivió en la previa. Porque Del Potro y Soderling jugaron a un altísimo nivel. Como a lo largo de todo el torneo, ambos lucieron firmes con el saque. Tan firmes estuvieron que sólo hubo cuatro puntos de quiebre en todo el set, y todos ellos fueron para el argentino, que no pudo concretar ninguno. Ante tanta precisión con el servicio fue inevitable, entonces, que definieran en el tie break. Y ahí, justamente, llegaron la primera falta de Delpo y, también, una seguidilla de errores no forzados del argentino que el sueco no desaprovechó para imponerse por un sorprendente 7-1.

La tónica no cambió en el comienzo del segundo parcial. Del Potro se llevó en cero el primer game como para dejar en claro que no se iba a caer tan fácilmente. Y Soderling siguió haciendo valer su saque y también su derecha plana, en especial sobre el revés rival. Pero con el paso de los games, el sueco comenzó a mostrar signos de cansancio y a fallar más de lo debido. Y en el octavo game, finalmente, Delpo se sacó toda la bronca que acumuló cada vez que Soderling contrarrestó un break point con un ace, y logró quebrar para situarse 5-3. Con categoría, confirmó con su servicio y se anotó el segundo set por 6-3 para nivelar las cosas y volver a soñar con la definición.

Ese hermoso passing paralelo a la carrera que ejecutó con maestría en el cuarto game, para el 2-2, pareció ser un buen síntoma. Incluso, él mismo, intentó -aunque tuvo poco éxito- arengar al público para tirarle presión a Soderling. Pero el sueco no acusó recibo y respondió llevándose el siguiente juego en cero, con su saque como arma letal, por supuesto.

Los problemas llegaron en el sexto game. Ahí Delpo cometió dos errores no forzados y Soderling contó con su primer break point y fue cien por ciento efectivo. Sin dudas, un momento más que inoportuno para ceder el saque por primera vez en el partido. Pero con mucha personalidad, Delpo arremetió enseguida sobre el servicio de Soderling, dominó sus nervios y soltó su drive para forzar un error rival y recuperar.el terreno perdido.

Soderling supo que había dejado pasar su chance, porque Del Potro no volvió a fallar. Aunque la potencia del saque del sueco pudo más y nuevamente fue el tie break donde se definió todo. Y si en el primer set el tandilense había estado algo impreciso, en el momento más importante del partido respondió a lo campeón. Logró un miniquiebre con un revés paralelo, metió dos saques demoledores para estirar a 3-0 la brecha y terminó de poner contra las cuerdas a Soderling, que en esta definición mostró todas las dudas que había escondido en todo el torneo.

Otro miniquiebre en el octavo punto, tras un largo peloteo, le posibilitó a Delpo ponerse 6-2 y contar con su primer match point. Y al igual que ante Federer, lo cerró con un ace. Y llegó el festejo y la emoción por haber llegado a donde soñaba llegar cuando le pegaba al viejo paredón de la cancha de Independiente de Tandil.

Por un momento, ese duro escollo que será Nikolay Davydenko -verdugo de Roger Federer por 6-2, 4-6 y 7-5- desapareció de su mente y pudo disfrutar de los aplausos y compartir la alegría con sus fieles seguidores. A los 21 años, Delpo tiene la gran chance de entrar en el selecto grupo que conforman Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini y David Nalbandian, y transformarse en el cuarto Maestro argentino.

Clarín

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