Gimnasia golpeó a Boca con una pirueta de Marco Pérez
Lo venció 1-0 en El Bosque por una media chilena del colombiano, que le hizo goles a cuatro de los cinco grandes en este torneo. Sin Riquelme y con Palermo, el equipo de Pompei no pudo cerrar bien una semana agitada.
Gimnasia derrotó y amargó a Boca por 1-0 con un gol del colombiano Marco Pérez, en el Bosque de La Plata. Los dirigidos por Cocca sueñan con salvar la categoría y seguir jugando la próxima temporada en Primera, en tanto que en Boca todo parece haber vuelto a la normalidad, exponiendo una defensa frágil, sobre todo en el segundo tiempo y un medio sin peso, donde se extrañó en demasía al estratega del equipo, Juan Román Riquelme.
Desde el arranque Gimnasia demostró que sabía para qué y porqué estaba en la cancha. Dejó en claro que no estaba dispuesto a regalar nada y tomando precauciones, se le paró a Boca dispuesto a pelearle la zona de gestación y, si la situación lo permitía, buscar el área de Javier García.
Encina, Aued y Romero, se encargaron de cortar el circuito de conexión de los de Pompei. Erbes naufragaba en el medio sin claridad, Insúa no lograba hacer pie arrastrando un tirón en la ingle y de esta manera la pelota no llegaba clara arriba, donde Gaitán y Palermo exhibían la orfandad de un ataque insulso.
Por contrapartida, Gimnasia llegaba con el simple argumento de abrir la cancha y buscar, a partir de la velocidad de Pérez o Romero, el corazón del área donde los desaciertos defensivos visitantes se hacían cada vez más evidentes.
Y si el final del primer tiempo los llevó a los vestuarios sin abrir el marcador, fue solamente porque los delanteros locales no tuvieron precisión a la hora de definir. Con el comienzo de la segunda etapa, todo lo que se había insinuado en la primera, se fue acentuando. Gimnasia se hizo más fino a la hora de armar la ofensiva y Boca se fue desdibujando cada vez más en el fondo. Todo muy parecido a lo que pasaba antes del encuentro con Arsenal.
A los 13, llegó el golazo de Pérez, pero no fue la única alternativa de conversión que tuvieron los locales. Es más, si Stracqualursi, el mismo Romero o Rinaudo, hubieran estado un poco más ajustados, la diferencia en el marcador hubiera sido más abultada.
Probó Pompei con el ingreso de Marino primero y Mouche después, pero si bien Medel no había sido gravitante en el medio, su ausencia le quitó a Boca recuperación y entonces se hizo más difícil que el balón llegase arriba claro como para generar peligro cierto.
Aún así un cabezazo de Marino en el palo, un penal no cobrado a Gaitán y un par de revolcones de Sessa, dejaron la sensación de que Boca pudo merecer la igualdad, pero sólo fue sensación, porque Gimnasia mantuvo en todo momento la supremacía y la tranquilidad necesaria como para sostener la victoria. Gimnasia Sueña de la mano de este triunfo y del empate de Central, sueña y sustenta su sueño con una estructura sin derroches, pero lo suficientemente sólida como para alimentar la esperanza.
Boca retomó el camino de la intrascendencia, de los desaciertos defensivos y la orfandad ofensiva, como si hubiesen gastado todo lo que tenían ante Arsenal o dilapidado sus energías en un conflicto estéril de entre semana.
Clarín

Leave a Reply